2. Descripción del principio de equivalencia masa-energía

En la literatura científica, siempre que se menciona masa o energía, referente a procesos naturales físicos, es muy común hacer referencia a la famosa ecuación propuesta por Albert Einstein, en la cual se establece una estrecha relación (o más bien, una equivalencia) entre la masa y la energía (Gil, Senent & Solbes, 1988).


Esta revolución relativista inicia con el experimento de Michelson y Morley, quienes se interesaron en comprobar los postulados de los físicos del siglo XIX acerca de la existencia del éter en el espacio, medio en el cual supuestamente la luz se transmitía desde el Sol hasta la Tierra (Núñez, 2017). Ellos idearon un interferómetro que demostró la inexistencia del éter, ya que al emitir dos rayos de luz desde una fuente, estos pasaban por una base reflectora, chocaban con dos paredes y volvían juntándose de nuevo y llegando a otra superficie, en la cual se proyectaban puntos que demostraban cómo ambos rayos llegaban al mismo tiempo. Por tanto, determinaron que el éter no existe, pues la luz se movía a la misma velocidad en cualquier dirección.



Es por este hecho que Einstein inició sus trabajos para explicar este fenómeno y de aquí surge años después la teoría de la relatividad, de la cual se deriva la fórmula tan famosa que relaciona la masa con la energía. Posterior a Michelson y Morley, muchos científicos determinaron que la luz es un factor independiente y que posee una velocidad constante (c), la cual es de 300 000 000 metros por segundo en el vacío. Este corresponde al segundo postulado de la teoría de la relatividad propuesto por Einstein (Tipler & Mosca, 2015).


La fórmula E = mc2 describe básicamente cómo la energía es proporcional al producto de la masa de un cuerpo multiplicado por el cuadrado de la velocidad de la luz en el vacío (c), la cual, como se vio anteriormente, es una constante. Esta fórmula demuestra que tanto la energía como la masa son equivalentes. Algunos físicos interpretan que la masa es una forma de energía, pero es sólo una interpretación subjetiva de cierto sector de la física. Por tanto, a raíz de esta equivalencia, podríamos deducir que se puede convertir masa en energía y la energía en masa (Física para todos, 2015).


Sabemos que la luz es un fenómeno muy común en nuestras vidas, pero tiene mucha importancia para la continuidad de nuestra existencia. Además, la masa es materia que está presente en nuestro medio y nosotros somos un claro ejemplo de materia. Puede parecer sorprendente, pero el descifrar correctamente esta fórmula propuesta por Albert Einstein puede ayudad a los científicos a descifrar una serie de enigmas que envuelven muchos de los fenómenos físicos que hasta hoy no se han podido podido explicar.

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